Historia del traje de baño

El traje de baño nació a finales del S. XIX y desde entonces a hoy no ha parado de evolucionar. La necesidad de una indumentaria para bañarse en el mar la contempló el Rey Jorge III a finales del SXVIII. Así nació el primer bañador en 1890 que se componía de una camisa, un pantalón y calcetines. Por su parte, las mujeres se bañaban totalmente tapadas con vestidos, pantalones largos y sombreros para mantener su piel totalmente pálida, símbolo de estatus social por aquel entonces.

En 1930 llegó la liberación de la silueta femenina y con ello las prendas ajustadas y los escotes, que también se impusieron en la moda de baño. El primer bañador de mujer propiamente dicho se elaboraba con lana, escote en forma de camiseta y con pantalones hasta los muslos. Una pieza que tenía un peso considerable que dificultaba la actividad de las mujeres en el agua. Por eso, también en esta época se empezó a experimentar con materiales elásticos y satinados, mucho más cómodos y versátiles.

En 1946, el ingeniero Louis Réard inventa el bikini, es decir, el bañador de dos piezas, aunque su uso habitual no llegó hasta los años sesenta. Brigitte Bardot y Ursula Andress fueron las pioneras en lucirlo y en conseguir que esta prenda llegase a todas las playas del mundo.

En 1970 se instaura el culto al cuerpo y triunfa dejar el busto de la mujer al descubierto con la creación del monobikini en 1964 (que dio origen a la moda del topless). Diez años después surgió el tanga.

En la década de los 80 hubo una explosión de color y estampados novedosos y muy llamativos. Y de pronto en los 90 se volvió al bañador completo gracias a la serie “Los vigilantes de la playa”, donde las mujeres los lucían espectaculares en las playas de California.

Y desde entonces no se ha parado de innovar con la moda de baño. La variedad es inmensa y hay estilos para todos los gustos, desde los más llamativos y modernos hasta modelos más vintage inspirados en otras épocas.

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